PUENTE DE VADOCAÑAS
Es uno de los puentes más antiguos e importantes de la zona.
El puente fue construido en el siglo XVI, hacia el año 1575. Se edificó sobre un basamento de origen romano, lo que indica una continuidad histórica en el uso del lugar.
Dado que el puente cruzaba el río Cabriel, se convirtió en vía de paso para viajeros, ganados trashumantes y mercancías entre la Meseta castellano-manchega y el reino de Valencia. Era un punto estratégico de aduana entre los reinos de Castilla y Aragón.
En el siglo XVIII ya se documenta su uso decaído: en 1778 se menciona que el “Camino Real desde Valencia pasó por este sitio llamado de Vadocañas”. A partir del siglo XIX, con la construcción de nuevas vías de comunicación, el puente quedó casi en el olvido. Actualmente es un enclave de interés patrimonial y natural.
La arquitectura del puente está asentada sobre una base de origen romano, lo que lo convierte en un ejemplo de arquitectura fluvial. El arco es de media punta, con un único ojo de unos 33 metros de luz. Está construido en piedra labrada y sillería de gran calidad, con cimentación sobre roca, evitando pilares intermedios en el cauce pero diseñado para resistir las crecidas del río.
El Puente de Vadocañas es importante por su valor histórico y de ingeniería, ya que durante siglos fue un paso crucial para la comunicación entre Castilla y Aragón a través del río Cabriel, conectando localidades como Requena e Iniesta. Ahora es un lugar popular para la pesca deportiva y actividades de ocio, aunque con advertencias sobre su uso para baño por la corriente del río, y permite su uso como parte de una ruta de senderismo.
Entre sus curiosidades destacan que se ubica en un entorno natural único, el Parque Natural de las Hoces del Cabriel. Actualmente se busca su declaración como Bien de Interés Cultural para su preservación.